La solución

La solución más práctica es separarse
de la cabeza cuando convenga,
no sea que acuda, la memoriosa, a apagar con recuerdos
la llama nueva encendida de lo que está por ver.
Para que no congelen los ojos abiertos
la imagen ardiente de los demás sentidos,
y no diga la boca aunque quiera, no hable
de lo que nadie hasta entonces nombró.

 

La solución más práctica es separarse
del cuerpo cuando convenga.
Para que no moleste, el muy bestia,
de vez en cuando con sus urgencias
de fiebre tan simple como es el deseo,
que siempre desarma,
cuando al menos queda el sueño
para curarse de todo este frío,
y aún protege la memoria otro tiempo gozoso
en el que era más dulce y más fácil vivir.

 
 
DESsolucion-copia

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INTRO: Desastres de esta guerra

Mis Desastres lo son de una forma poco evidente, nada espectacular, cotidiana, a veces imperceptibles a primera vista, disfrazados, algunos incluso, de acontecimiento feliz. Al contrario que Goya, yo he podido elegir contener mis ganas de pintar la sangre y el dolor de otros: hoy ya lo hace bastante la televisión.  Tragedias habituales aunque algunas no parezca que lo son. Refieren a una guerra común, diaria, una fiebre no siempre silenciosa que todos padecemos, aunque algunos sobrevivan y otros se mediquen para lograr soportarla.


 

(“Los Desastres de esta guerra” también son una colección de dibujos. Si quieres verlos todos en imágenes ampliadas, los encontarás en la sección “Dibujos”, en mi web.)

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